La semana pasada Anthropic publicó un informe sobre el impacto de la IA en el mercado laboral. Lo comparto aquí porque juego en casa: es un informe de la empresa que hace Claude, y lo he leído con bastante atención porque el tema me afecta directamente, tanto como profesional como como persona que lleva un equipo de diseño e investigación. Spoiler: no se menciona el diseño ni la UX.

El informe es serio. Metodológicamente está muy cuidado, y parte de algo que para mí es relevante y definitorio: datos reales de uso y no especulación. Introduce además una distinción que me parece importante y que pocas veces se hace bien: no es lo mismo lo que la IA puede hacer en teoría, que lo que realmente se está usando en contextos profesionales. Esa diferencia tiene consecuencias.
Pero para ser honesto, lo primero que me ha llamado la atención es esto: los diez empleos con mayor exposición que identifica el informe son programadores, representantes de atención al cliente, analistas financieros, contables, técnicos en estadística, redactores técnicos, correctores y maquetadores, agentes de ventas de seguros, asistentes legales y operadores de entrada de datos.
El diseño digital y la experiencia de usuario no aparecen. Ni en el top diez ni, que yo haya visto, de forma relevante en ningún otro punto del informe.
La tentación de respirar tranquilo
La primera lectura es muy cómoda: si no estamos entre los más expuestos, estamos a salvo. O por lo menos eso es lo que la lógica nos invitaría a pensar. Yo mismo he tenido ese pensamiento dos segundos antes de frenarlo.
Porque el informe mide lo que ya está pasando, no lo que está a punto de pasar. Y el diseño y la investigación con usuarios son disciplinas cuya automatización es, por su propia naturaleza, más difícil de detectar en los datos de uso actuales. Las tareas que son más mecánicas ya las estamos delegando a la IA de forma discreta: generación de variantes visuales, síntesis preliminar de entrevistas, redacción de guías de usuario, wireframes de baja fidelidad o clusterización de datos cualitativos. Pero esas tareas no aparecen en los datos de uso como diseño UX automatizado, sino que aparecen como productividad general.
El propio informe reconoce que la cobertura observada es una sólo una parte de la capacidad teórica. En las categorías de informática y matemáticas, por ejemplo, la IA sólo cubre el 33% de lo que teóricamente podría cubrir. Esa brecha entendemos que se irá cerrando. Y cuando se cierre, no todos los roles tendrán el mismo margen de maniobra.
El problema del catálogo de tareas
El estudio se apoya en el catálogo O*NET para clasificar las tareas por ocupación. Es una base de datos razonablemente buena para empleos consolidados. Para el diseño de producto y la investigación de usuarios es, sin embargo, bastante deficiente.
Las tareas más sofisticadas de nuestra disciplina, las que combinan el juicio estratégico, la mediación organizativa y la síntesis de evidencia compleja, no están bien representadas. Eso significa que el informe nos puede estar subestimando como disciplina porque no tiene buenos datos de partida sobre qué hacemos.
No es una crítica al informe, aunque podría serlo. Es también una característica del sector: somos disciplinas relativamente jóvenes que estamos mal categorizadas en los sistemas de clasificación ocupacional tradicionales. Y eso tiene consecuencias cuando alguien intenta medir nuestro riesgo con herramientas diseñadas para empleos más consolidados.
Lo que sí dice el informe, aunque no hable de nosotros
Hay un dato que me ha dejado un poco así más que ningún otro. El grupo más expuesto a la IA tiende a ser más formado, mejor pagado y con mayor proporción de mujeres. Ese perfil describe razonablemente bien a un diseñador senior o a un UX researcher de nivel medio-alto en una empresa de tecnología o en una consultora.
El informe no dice que los diseñadores estén en riesgo. Pero el perfil sociodemográfico del trabajador más expuesto coincide, en varios aspectos, con el nuestro. Así que aquí deberíamos dejar una señal de alerta para que luego no vengan los lloros.
Lo que nadie va a hacer por nosotros
La ausencia explícita de nuestra disciplina en este ranking no es una señal de inmunidad o por lo menos no deberíamos tomarlo como algo así. Es una invitación a hacer el trabajo que este informe no ha podido hacer: analizar qué tareas del diseño y de investigación con usuarios se están automatizando ya, cuáles son teóricamente automatizables a corto plazo, y cuáles necesitan del tipo de juicio que los modelos actuales no replican de forma fiable.
Ese análisis no lo va a hacer ningún informe macroeconómico. De hecho este informe de Anthropic es buena prueba de ello. Es un buen informe, mucha gente lo está considerando como referencia y ahí no aparecemos.
El informe completo está en anthropic.com/research/labor-market-impacts. Vale la pena leerlo entero.







