Hoy he decidido arrancar un experimento. Nada revolucionario, nada que vaya a cambiar el mundo. Simplemente quiero probar a reconstruir mi infraestructura digital personal, la que uso para mis cosas y no para el trabajo, sobre software europeo.
He elegido tres herramientas fundamentales: Vivaldi como navegador, Proton Mail para el correo electrónico y Qwant como motor de búsqueda.
Por qué lo hago (y por qué ahora)
Tengo una convicción personal bastante arraigada sobre la soberanía digital. No como un eslogan, sino más bien como una pregunta práctica: ¿dónde están mis datos personales? ¿Bajo qué marco legal operan? ¿Qué modelo de negocio sostiene las herramientas que uso cada día para cosas que no tienen nada que ver con mi actividad profesional?
Profesionalmente trabajo con equipos FANG. Conozco bien sus productos, respeto muy profundamente a las personas que están detrás y valoro la calidad de lo que hacen. Puedo decir que colaboro a construir parte de ese producto. Pero precisamente por eso sé que hay una diferencia entre las herramientas que elijo para mi trabajo, donde prima la integración, la eficiencia y la interoperabilidad con clientes y colaboradores, y las que uso para mi vida personal, donde puedo permitirme explorar alternativas que responden a otros criterios.
La propuesta: Vivaldi, Proton y Qwant
Vivaldi es un navegador desarrollado en Noruega con una filosofía de personalización radical. No te impone un flujo de trabajo “óptimo”, sino te da herramientas para que construyas el tuyo. Me gusta esa idea de respeto al criterio del usuario.
Proton Mail viene de Suiza, y es un sistema de cliente de correo electrónico (aunque hacen muchas más cosas) que ofrece cifrado de extremo a extremo por defecto y tiene un modelo de negocio transparente: pagas por el servicio, no eres el producto. Simple. En realidad tan simple como el internet de principios de los 2000, pero ya se nos ha olvidado cómo era.
Qwant es francés, no hace tracking, no construye perfiles comerciales sobre uno y devuelve resultados de búsqueda sin movidas de filtros. Quiero ver qué se siente al buscar sin que alguien edite internet para mí.
Qué espero aprender
No sé si estas herramientas serán mejores, peores o simplemente diferentes. Tampoco sé si el experimento durará tres meses o tres años. Lo que sí sé es que quiero entender, en primera persona, qué implica operar con software que parte del RGPD como estándar, no como obligación legal a cumplir.
Quiero comprobar si la privacidad como sistema por defecto cambia algo en mi forma de trabajar. Quiero ver si pierdo funcionalidad significativa o si gano algo que no sabía que me estaba perdiendo. Y quiero hacerlo desde la curiosidad, no desde el rechazo a lo que uso ahora.
Esto no va de purismo tecnológico. Va de explorar alternativas viables que respondan a una visión diferente sobre qué debe ser la infraestructura digital básica.
Un punto de partida, no una cruzada
Arranco hoy. Vivaldi ya está instalado y configurado. Proton Mail está listo para funcionar. Qwant es mi buscador por defecto. Iré contando cómo evoluciona esto, qué funciona, qué no, y qué aprendo en el proceso.
No es una declaración de principios contra nada ni contra nadie. Es, simplemente, un experimento personal sobre soberanía digital. Empezamos.

