Cuando las ideas tardan 20 años en llegar

Corría el año 2003 cuando trabajaba diseñando aplicaciones para la TDT. Estamos hablando de píxeles toscos, interacciones rudimentarias y un mando a distancia como dispositivo de entrada, que era la antítesis de cualquier experiencia fluida. En una de las reuniones de trabajo en el equipo, mi jefe (un tipo brillante donde los haya) nos retó a pensar en grande.

Ilustración de Hugo Tobio

Tenemos que crear el próximo bombazo, como quien inventó los SMS premium.

Entre los ejemplos que mi jefe nos lanzó estaba este:

imaginad que la gente pudiera votar el destino de un personaje mientras ve una serie, o pronosticar el resultado de un partido en directo.

Me quedé con esa idea grabada a fuego. No porque fuera nueva, de hecho por aquel entonces la televisión interactiva llevaba años prometiendo revoluciones que nunca llegaban, sino por la ambición que destilaba. Y más, porque yo estaba acostumbrado a participar en reuniones de trabajo donde todo era absolutamente previsible. Pero bueno, que me estoy yendo. Desde entonces, he usado ese momento como referencia cada vez que me enfrento a un producto o servicio con el mandato de mejorarlo o reinventarlo.

Hoy leo que Netflix lanza una función de votación en directo. Veinte años después de aquella conversación, la idea parece que se materializa. Lo que son las cosas, hace dos semanas estuve hablando con un diseñador de producto de la compañía estadounidense. Ahora entiendo que los puntos se conectan, aunque sólo yo vea la línea.

Lo que me fascina no es que Netflix lo haga ahora, sino que haya tardado tanto. La tecnología estaba lista hace una década. El comportamiento de los usuarios también: llevamos años votando, comentando y participando en redes sociales mientras consumimos contenido. Faltaba que alguien con la escala de Netflix apostara por algo así de verdad.

A veces las ideas nacen antes de que el mundo esté preparado para acogerlas. Otras veces esperan a que la compañía adecuada decida que ha llegado el momento. En cualquier caso, me gusta pensar que aquel joven diseñador de 2003 tenía razón al creer que valía la pena soñar en grande.​​​​​​​​​​​​​​​​

Publicado por

torresburriel

Llevo más de 20 años trabajando en diseño digital e investigación con usuarios. Soy CEO de Torresburriel Estudio, miembro español de UXalliance, presidente de UXPA Spain y autor de tres libros sobre diseño digital.

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