El CEO de Instagram anuncia la muerte del feed y descubre el fuego

Vamos hoy con algo a lo que merece mucho la pena poner foco con calma, datos y una mirada crítica. Adam Mosseri, CEO de Instagram, ha cerrado el año 2025 con una reflexión en forma de carrusel de 20 imágenes en Instagram donde nos cuenta que el feed ha muerto y que entramos en la era del contenido sintético infinito. Esta es una declaración que suena a revelación épica, pero que quienes llevamos años observando la evolución de las redes sociales recibimos con una mezcla de «ya era hora» y cierto escepticismo. Hagamos amigos.

Captura de pantalla del post de Mosseri en Instagram

Porque sí, quizá lo estamos anunciando ahora, pero hace años que el concepto del feed está cayendo cuesta abajo y sin frenos, con el aplauso de Instagram y otros, que siempre se han caracterizado por mirar hacia otro lado. Venga, va, vamos a por ello.

Instagram y su relación complicada con la autenticidad

Lo primero que me llama la atención del discurso de Mosseri es que habla de un internet que ya no existe, lleno de contenido generado por IA y de lo que en inglés llaman slop (basura digital, vamos). Y tiene razón. Pero Instagram tampoco se ha caracterizado precisamente por respetar los principios y convenciones de Internet, especialmente los de la web abierta.

La plataforma ha pasado de ser un álbum de fotos personal a convertirse en un escaparate global de influencers favorecido por el algoritmo. Ese cambio no ha sido producto de un accidente o de algo orgánico: ha sido una decisión de producto. Así que cuando Mosseri lamenta que la gente ha dejado de compartir momentos personales en el feed hace años, la pregunta obvia es: ¿y por qué crees que ha sido pues? Lo siento, no puedo evitar cierta retranca aragonesa.

Vamos a intentar profundizar en las causas antes de proponer soluciones.

La migración a los DM: volver a los orígenes

Uno de los puntos que destaca Mosseri es que ahora los usuarios mantienen al día a sus contactos con fotos improvisadas de zapatos y posados poco favorecedores compartidos a través de mensajes directos. Aquí la gente puede ver el uso de mensajes privados, pero yo lo que veo es una vuelta a los orígenes del hecho de compartir con pares, sin riesgo ni exposición y con seguridad.

Es decir, los usuarios han encontrado su propio camino para recuperar lo que Instagram les quitó: la intimidad y la autenticidad. Han dejado de competir en el feed público y se han refugiado donde el algoritmo no manda. Por momentos parece que estamos descubriendo el fuego, pero más vale tarde que nunca. En todo caso, déjame recordar el choteo que hubo cuando Instagram implementó los mensajes directos y, en un giro de guion, parece que van a resultar aliados de la defensa de los intereses de los usuarios.

El cinismo de criticar los filtros

Hay un momento en la reflexión de Mosseri que me resulta especialmente llamativo. Dice que los fabricantes de cámaras y móviles se están equivocando al democratizar la capacidad de parecer un fotógrafo profesional de 2015. Que las imágenes RAW y con defectos son, todavía, una señal de realidad.

Aquí el cinismo se desborda por todas partes, porque ese fue precisamente uno de los elementos que hicieron de Instagram algo popular en 2010, con un crecimiento extraordinario. Los filtros de Instagram (Valencia, Nashville, X-Pro II) convirtieron a cualquier aficionado en un supuesto artista visual. Ahora resulta que la estética pulida es el problema.

La crisis epistemológica de lo visual

Más allá de las contradicciones de Instagram (eso les hace humanos, hay que decirlo), hay una cuestión de fondo que sí merece atención seria. Como bien señala el artículo de Xataka citando a Javier Lacort:

toda nuestra epistemología se basa en que ver es una forma de saber. Si ves un tigre, hay un tigre. Si ves una foto de un tigre, alguien estuvo cerca de uno.

Y me permito añadir: vamos a circunscribirlo a lo sensorial, lo que entra por los sentidos y es una forma de saber. Y eso, efectivamente, se ha roto. Ahora crear un deepfake es trivial. Cualquiera con una herramienta como Nano Banana Pro puede generar imágenes realistas en un abrir y cerrar de ojos.

Mosseri reconoce que vamos a tardar años en adaptarnos. Pero, ¿de verdad tardaremos años? A no ser que los fabricantes se pongan de acuerdo y se termine el debate con una simple argucia técnica que identifique lo real de lo sintético. ¿O es que hay algún debate acerca de los metadatos vinculados a la geolocalización de las fotos? No, ¿no?.

Las soluciones propuestas: entre el optimismo y la contradicción

Mosseri propone varias líneas de trabajo:

  • Construir las mejores herramientas creativas
  • Etiquetar el contenido generado por IA y verificar el contenido auténtico
  • Mostrar señales de credibilidad sobre quién está publicando (sin caer en el cinismo de Melon, añado)
  • Seguir mejorando el posicionamiento de la originalidad
  • Implementar huellas digitales y firmas criptográficas en cámaras

Pues ya están tardando en diseñar un roadmap que nos lleve ahí lo antes posible. Porque si esto es tan importante como dice, el tiempo corre.

También dice Mosseri que nos gusta quejarnos del contenido basura de IA, pero hay mucho contenido increíble creado con IA. Esto es un poco lo de siempre: querer soplar y sorber a la vez. Meta integra herramientas de IA en Instagram y Facebook, incluido AI Studio para crear chatbots que lidien con tus seguidores, y al mismo tiempo nos advierte de los peligros del contenido sintético.

Lo dicho, la industria es parte de todo esto.

Breve historia de la muerte del feed: del RSS al contenido sintético

Para entender el anuncio de Mosseri hay que mirar atrás. La muerte del feed no es un evento, es un proceso que lleva más de una década gestándose. Y tiene hitos muy claros. Vamos a repasarlos brevemente. Aunque si os digo la verdad creo que un día tengo que pararme a hacer una retrospectiva un poco más extensa y profunda porque el tema tiene mucha miga y mucho impacto. Y por el camino hay mucha, muchísimas decisiones de producto en las que merece la pena pararse a observar.

2009-2011: Facebook inventa el problema

Todo empieza cuando Facebook lanza EdgeRank en 2009. Hasta entonces, el News Feed mostraba las publicaciones en orden cronológico. Con EdgeRank, Facebook decide que un algoritmo sabe mejor que tú qué quieres ver. El argumento era que los usuarios se perdían contenido relevante. La realidad era que el contenido cronológico no genera el mismo engagement (ni los mismos ingresos publicitarios) que un feed optimizado para retenerte el mayor tiempo posible.

2013: Google mata el RSS e Instagram abre los DM

El 1 de julio de 2013, Google cierra Google Reader. Este momento es clave. El RSS representaba el control del usuario sobre su consumo de información: tú decidías a qué te suscribías, tú recibías todo en orden cronológico, sin intermediarios. Google alegó declive de uso, pero la realidad es que el RSS no generaba datos de comportamiento ni permitía insertar publicidad de la forma en que hubieran querido.

Con el cierre de Google Reader, la industria envió un mensaje claro: el futuro no es que tú elijas qué ver, sino que las plataformas decidan por ti. Muchos migramos a Feedly (aunque muchos sabíamos que ese nunca sería ya nuestro sitio) y seguimos con nuestros feeds, pero el daño estaba hecho. El RSS dejó de ser mainstream y con ello los blogs recibieron un golpe mortal.

Ese mismo año, el 12 de diciembre de 2013, Instagram lanza Instagram Direct, sus mensajes privados. Nacieron como respuesta al crecimiento de Snapchat y eran muy limitados: sólo podías iniciar una conversación enviando una foto, nada de texto solo. Una funcionalidad secundaria, casi anecdótica.

La ironía es brutal: doce años después, Mosseri reconoce que es precisamente en los DM donde los usuarios han refugiado su comunicación auténtica. Instagram creó sin querer el único espacio de la plataforma donde el algoritmo no manda. Tardaron más de una década en darse cuenta.

2016: Instagram abandona el orden cronológico

En junio de 2016, Instagram da el paso definitivo. Kevin Systrom (el mismo que había trabajado en Google Reader antes de fundar Instagram, qué cosas) anuncia que el feed dejará de ser cronológico. El argumento oficial: los usuarios se pierden el 70% del contenido.

La traducción real: necesitamos que paséis más tiempo en la app para mostrar más anuncios. A partir de ese momento, Instagram premia el contenido que genera interacción, no el que publican tus amigos. Los influencers y las marcas ganan; los usuarios corrientes perdemos.

2017-2020: TikTok demuestra que el feed ya no importa

Con la llegada de TikTok y su For You Page, el modelo cambia por completo. TikTok no tiene feed de seguidos como elemento principal. Su algoritmo decide qué vas a ver basándose en tu comportamiento, no en a quién sigues. Es la culminación lógica del camino iniciado por Facebook: el algoritmo manda, el usuario obedece.

El éxito de TikTok obliga a Instagram a lanzar Reels en 2020, copiando el modelo. El feed tradicional pasa a segundo plano.

2022-2025: el feed vuelve… pero ya nadie lo usa

En 2022, Instagram reintroduce la opción de ver el feed en orden cronológico. Pero hay trampa: cada vez que abres la app, vuelve al feed regido por el algoritmo por defecto. En realidad no es una funcionalidad sino que es un checkbox para callar críticas. Otra decisión de producto.

Y ahora, en 2025, Mosseri nos dice que el feed ha muerto. Como si fuera una revelación. Como si no llevásemos una década viendo cómo lo mataban.

Reflexión final: los enterradores del feed no pueden ser sus herederos

Hay algo profundamente irónico en que sea el CEO de Instagram quien anuncie la muerte del feed. Es como si el pirómano se presentase a dar el pésame en el funeral.

Porque el feed no murió de causas naturales. Lo mataron. Lo mató Facebook con EdgeRank en 2009, Google cerrando Reader en 2013, Instagram abandonando el orden cronológico en 2016 y TikTok demostrando que un algoritmo que decide por ti es más adictivo que uno que te deja elegir. Y ahora Mosseri viene a decirnos que el feed ha muerto como si fuera una revelación, como si hubiera sido inevitable, como si ellos no hubieran apretado el gatillo.

A mi se me antoja que la solución no puede venir de quienes crearon el problema. Instagram no puede presentarse como el guardián de la autenticidad cuando ha pasado quince años premiando exactamente lo contrario. Meta no puede hablar de los peligros del contenido sintético mientras integra herramientas de IA en todas sus plataformas. No puedes soplar y sorber a la vez.

¿Y hacia dónde vamos? Algún día nos daremos cuenta de que el concepto sintético aplicado al contenido (al menos como lo conocemos ahora) es más perjudicial que beneficioso. Pero quizá estamos en un estadio demasiado inicial para verlo con claridad. Lo que sí veo es que los usuarios ya han hecho una elección: se han refugiado en los DM, en los grupos cerrados, en los espacios donde el algoritmo no llega. Han reconstruido por su cuenta lo que las plataformas les quitaron.

Quizá la pregunta no es si el feed ha muerto, sino si alguna vez volveremos a tener control sobre lo que vemos. El RSS sigue ahí, Feedly tiene millones de usuarios, los newsletters han resurgido con fuerza. Hay alternativas. Lo que falta es voluntad, de las plataformas y de los usuarios, para abandonar el modelo de atención infinita que nos ha traído hasta aquí.

Mientras tanto, seguiremos viendo cómo los que enterraron el feed cronológico nos explican, con cara de sorpresa, que el feed ha muerto.

Publicado por

torresburriel

Llevo más de 20 años trabajando en diseño digital e investigación con usuarios. Soy CEO de Torresburriel Estudio, miembro español de UXalliance, presidente de UXPA Spain y autor de tres libros sobre diseño digital.

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