Es curioso, porque muchas veces dejamos de registrar los lugares como los colores y las percepciones sensoriales que nos llevan a sitios que nos gustan. Para mí, esta foto que veis, hecha en la casa del pueblo de mi familia, es el color de la paz. El olor no se puede transmitir por una foto, así que haced un ejercicio de fe y creedme.

Hemos venido unos días por semana santa y gracias a Starlink, no precisamente a las infraestructuras ni del Gobierno de Aragón ni del Gobierno de España, ni de las operadoras telefónicas que aquí hacen negocio, puedo tener el Internet que me permite subir la foto y escribir este post.
Cosas de ser de las Cuencas Mineras de Teruel. Tenemos derecho a menos cosas, por lo que sea.
Pero bueno, que tampoco me quiero poner vinagres porque aquí se está muy bien, la paz y el silencio operan muy positivamente en el organismo, y aunque hace un frío que pela, sacaremos tiempo para hacer ejercicio, estar con los amigos y pasar unos buenos ratos.