La cara B de las herramientas de User Research

He de reconocer que a veces no salgo de mi asombro cuando pongo la brújula en el lugar correcto y ésta me indica la dirección por la que debería ir mi preocupación profesional.

En este caso estoy hablando de la estrategia de compra, mantenimiento y uso de herramientas para llevar a cabo las tareas de User Research en el Estudio. Esto viene a colación de una discusión muy reveladora que he visto en Reddit a partir de una queja bastante explícita de lo que podemos denominar un usuario cabreado.

Lo interesante del asunto es que esta queja ha animado a más profesionales del ramo a compartir sus lamentos, sus decepciones y lo poco que les gusta el panorama de herramientas que nos está ofreciendo actualmente el mercado. Y eso es lo que me ha parecido revelador.

El otro día escribía acerca del nivel de madurez de cliente y proveedor cuando se trata de dirimir la cuestión de cómo diseñar la estructura del equipo de User Research. Hoy me temo que voy a tener que apelar a lo mismo a la hora de dilucidar la forma en la que gestionamos las decisiones de compra, mantenimiento y utilización de herramientas en el seno del equipo de trabajo.

Si vamos a lo concreto, en la discusión a la que hago referencia, hay quejas bastante explícitas al respecto de temas muy concretos:

  • Carencia de funcionalidades básicas
  • Fragmentación grave del flujo de trabajo
  • Una mala experiencia de usuario

Estos temas son los que parecen suponer el arranque del cabreo de un sector de profesionales. Pero claro, si esto quedase aquí podríamos hablar de que se trata de una cuestión en la que hay abundantes elementos de juicio subjetivos. Sin embargo, si nos vamos a ver las causas origen que hay debajo, a mí el tema me preocupa un poco más, porque le veo ciertos visos de realidad.

Según he podido deducir de la conversación y los diferentes cabreos entrelazados, hay una causa origen general que está basada en decisiones de negocio y no tanto en decisiones tecnológicas. Por ejemplo, hablar de democratización de la investigación implica que se baja mucho la vara en las exigencias técnicas para que casi cualquier perfil pueda utilizar las herramientas de User Research. Esto alejaría a los profesionales experimentados y a los profesionales de nicho, abriendo la puerta a nuevas audiencias, que, desde una perspectiva de negocio puede ser interesante, en detrimento de la calidad del software.

Si nos vamos a analizar los orígenes vinculados con el negocio en relación a cómo se desarrollan las herramientas, pues parece que también este vector relacionado con el business sería el que guiaría el roadmap del software. Una nueva vuelta de tuerca, en principio, para cabrear a los usuarios de nicho, a los profesionales del User Research, que no encontrarían los elementos que satisfarían sus expectativas.

Y por último, tendríamos al protagonista de turno, ese que en 2025 y probablemente en 2026, continuar siendo protagonista en muchos aspectos de la vía digital: el fenómeno de la enshittification (mierdificación). No hay ni que explicarlo, porque se explica solo.

El sentimiento general con el que me he quedado al leer todo el hilo es de frustración y resignación. Los profesionales parecen sentirse atrapados en algo así como una edad oscura de la investigación con usuarios en sus propias herramientas y parecen sentirse obligados a justificar gastos no menores por software que funciona peor que las soluciones de hace una década, mientras luchan por mantener el rigor científico en un entorno que prioriza la velocidad y una democratización superficial.

Pues el tema tiene mucho rollo. El diagnóstico que en primera instancia me atrevo a compartir es que el grado de madurez, como decía el otro día, es diferencial. Hacer un esfuerzo en generar un stack de herramientas propio y personalizado para un equipo suficientemente maduro, es la solución que mejor resultados devuelve y la que es más sostenible. Es más difícil, más complejo, más laborioso y se necesita de mayor grado de madurez.

Nadie dijo que todo esto fuera fácil.

Publicado por

torresburriel

Llevo más de 20 años trabajando en diseño digital e investigación con usuarios. Soy CEO de Torresburriel Estudio, miembro español de UXalliance, presidente de UXPA Spain y autor de tres libros sobre diseño digital.

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