Los datos tienen razón, pero no toda la razón

Instagram ha rediseñado su navegación de primer nivel, esa que vemos en la parte inferior. Fuera “Crear” y “Actividad”, dentro “Reels” y “Chat”. Adam Mosseri lo ha dicho clarito: prácticamente todo el crecimiento de la plataforma viene de los DMs, los Reels y las recomendaciones. Y los números parece que le dan la razón: los usuarios pasan alrededor del 50% de su tiempo viendo Reels.

Desde una perspectiva de negocio, la decisión parece clara. Pones a golpe de pulgar lo que la gente más usa. Reduces fricción. Compites con TikTok en su terreno. Perfecto.

Pero aquí viene la parte que me interesa como profesional del diseño UX: los datos te dicen el qué, no el cómo.

Que la gente consumimos más Reels que publiquemos contenido es un hecho. Mirar más que contribuir. Que la gente usemos más los DMs que la pestaña de Actividad también. Lo que los datos no te cuentan es que llevamos años entrenando a los usuarios para que el botón de crear esté en el centro. Se llama memoria muscular. Es un automatismo, un flujo que, aunque menos frecuente, está muy arraigado.

Si rompemos eso, la frustración inicial y el mosqueo del personal no es un fallo atribuible los usuarios. Es una consecuencia directa de esa decisión.

No estoy diciendo que Instagram se haya equivocado. Han hecho A/B testing exhaustivo y tienen datos que justifican el cambio a largo plazo, seguro. Lo que me parece relevante es usar este caso para reflexionar sobre algo que veo constantemente en proyectos de producto: la tentación de dejarse llevar sólo por los datos de uso.

Los datos de comportamiento son descriptivos: nos dicen qué hace la gente. Pero las decisiones de diseño son de otra naturaleza: determinan qué queremos que la gente pueda hacer y cómo. Y ahí entra el criterio profesional, el entender los flujos completos, las expectativas, los modelos mentales que hemos construido con el tiempo.

Un usuario puede pasar el 50% de su tiempo en Reels y aun así mosquearse si no encuentra el botón de crear donde esperaba, porque el tiempo de uso y la satisfacción con la experiencia no son lo mismo.

Indi Young lo explica bien cuando habla de modelos mentales: no diseñamos para funcionalidades aisladas, diseñamos para la experiencia completa de una persona con nuestro producto. Y esa experiencia incluye los hábitos, las expectativas y también la memoria muscular.

¿La lección? Los datos son imprescindibles para tomar decisiones informadas. Pero el contexto, el flujo del usuario, su historia con el producto, sus automatismos, es lo que convierte una decisión informada en una decisión inteligente.

O dicho de otra manera: los datos te dan el mapa, pero necesitas entender el territorio.

Publicado por

torresburriel

Llevo más de 20 años trabajando en diseño digital e investigación con usuarios. Soy CEO de Torresburriel Estudio, miembro español de UXalliance, presidente de UXPA Spain y autor de tres libros sobre diseño digital.

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