Hoy hace exactamente ocho años estaba en Milán. No estaba de turismo. Estaba defendiendo la candidatura de Torresburriel Estudio para entrar en UXalliance, la red global de consultoras independientes de UX más relevante del mundo. Habían sido tres años de conversaciones, de alineación de expectativas, de aprender cómo funcionaba la red por dentro, de ajustar metodologías, formas de hacer y modelos de delivery. Tres años en los que, sin que yo lo supiera del todo, ya estaba aprendiendo de forma acelerada antes incluso de ser miembro. Cuando he hecho la vista de atrás acerca de ese proceso, todavía flipo.

El 18 de marzo de 2018 fue el día. La presentación ante el International Board fue intensa. Y recuerdo con nitidez el momento en que alguien me preguntó: ¿por qué debería la UXalliance tener un partner con sede en la quinta ciudad del país?
Mi respuesta fue sencilla y directa. También es cierto que había hecho los deberes y mi presentación fue incontestable. A los aragoneses nos cuesta mucho entrar en algún sitio, pero cuando entramos, no nos vamos. Cuando terminé, sentí orgullo. Del de verdad.
Lo que ha pasado desde entonces
Ocho años dan para mucho. Y aunque es verdad que no todo ha sido fácil, ni todo ha salido como queríamos, el balance es mucho más que rotundo.
Somos partner certificador de UX-PM y de ResearchOps en exclusiva para España. Formamos parte del comité ejecutivo de UX-PM. Yo mismo lidero la línea de producto de ResearchOps a nivel mundial dentro de la alianza.
Hemos asistido a todas las convenciones anuales desde 2018, con la excepción de 2020 y 2021, que fueron en formato online. Hemos estado en Milán, en Johannesburgo, en París, en Dubái y en Bangalore. Y por supuesto, organizamos nosotros el evento central de 2023 en Zaragoza, algo de lo que seguimos muy orgullosos.
En cada convención presencial hemos ido dos o tres personas del Estudio, hemos estado una media de siete días, y hemos sido ponentes como speakers en Johannesburgo, en Zaragoza, en Bangalore y en Milán. Está claro que no hemos ido a mirar. Hemos ido a aportar.
Los números, porque los números también cuentan
Desde marzo de 2018 hasta hoy han pasado 96 meses. Hemos asistido a una reunión de trabajo mensual de la red durante todo ese tiempo. Eso son 96 sesiones de trabajo colaborativo, de puesta en común, de construcción de red.
Hemos estado en 6 convenciones presenciales, una media de 7 días cada una, con 2 o 3 personas del Estudio. En total: más de 100 días invertidos sólo en el encuentro anual de la alianza.
Hemos participado en 63 proyectos para clientes de la red, todos ellos de alcance internacional. En cada uno de esos proyectos hemos dedicado una media de 32 horas de trabajo de campo con una media de 3 personas involucradas. Eso supone más de 6.000 horas de investigación y trabajo directo con usuarios, que no es poco.
Y la facturación generada a través de la alianza, sólo en los proyectos que tengo identificados con exactitud, supera 1,5 millones de euros en estos ocho años.
No está mal para una consultora de Zaragoza que un día se plantó en Milán a explicar por qué merecía estar en la misma mesa que las mejores del mundo.
El perfil de trabajo que hemos construido
Una parte de lo que más valoro de estos ocho años es la diversidad de lo que hemos aprendido a hacer. Los proyectos que hemos ejecutado para la red cubren un espectro amplísimo: salud y dispositivos médicos, automoción, tecnología de consumo, servicios financieros, banca, seguros, logística, retail, plataformas digitales. Clientes que están en el top tres mundial de su categoría. Equipos extraordinariamente profesionales, con una muy alta exigencia, con estándares siempre muy altos. Cada proyecto ha sido una aceleración.
Hemos aprendido a trabajar a otra velocidad, con otra exigencia, con otra perspectiva de lo que significa calidad en investigación. Para que os hagáis una idea, a mi equipo siempre le he dicho que en esos proyectos hay que sacar un 10/10.
Lo más importante no son los números
Todo lo anterior está muy bien y la verdad es que me alegra poder contarlo con datos. Pero lo más importante de estos ocho años no se mide en euros ni en horas. Lo más importante es la red de personas que hemos construido alrededor. Y os aseguro que antes de entrar en la alianza, no me podía imaginar, bajo ningún concepto, que esto iba a ser así.
Iba a escribir familia, pero es un término tan manoseado en contextos profesionales que me cuesta. Lo que sí puedo decir es que la UXalliance funciona como las grandes familias: con aprendizajes compartidos, con lealtades que se forjan con el tiempo, con decepciones ocasionales, con fricciones que se resuelven porque hay algo más grande que un malentendido puntual. Con cuidados. Con preocupación real (no de boquilla) cuando a alguno de nosotros las cosas no le van bien. Con alegrías inmensas cuando a alguno le salen las cosas redondas.
Hay personas en esta red con las que tengo una complicidad que va mucho más allá del partnership formal. Eso no se construye solamente firmando un contrato. Eso se construye estando, aportando, siendo honestos, diciendo lo que pensamos aunque no siempre guste.
Somos aragoneses. Tercos, honestos, a veces sin filtro, pero leales como pocos. Creo que eso se nota. Y creo que eso es parte de lo que hemos aportado a la red.
Torresburriel Estudio no sería el mismo estudio sin la UXalliance. Estoy convencido de eso. Y también estoy convencido de que la alianza no sería exactamente la misma sin nosotros. No por arrogancia, sino porque la verdad es que dejamos huella allá donde estamos. Es lo que hacemos. Es lo que somos.
Ocho años. Muchos más por delante es como se da forma al futuro.