Una semana con tecnología europea: funciona, y bien

Llevo una semana trabajando exclusivamente con un stack tecnológico europeo para mis proyectos personales. Quiero dejar esto claro desde el principio: este es un experimento personal, no una decisión empresarial. En Torresburriel Estudio seguimos usando las herramientas con las que hemos venido trabajando. Esto es otra cosa.

Este es un experimento deliberado para mi blog, mi contenido en LinkedIn, mi gestión personal de información, mis lecturas, mi escritura. Todo aquello que es mío y sólo mío.

Ilustración de Hugo Tobio

El cambio ha sido importante en ese ámbito: navegador Vivaldi (noruego), VPN y suite de productividad con Proton (suizo), buscador Qwant (francés). Nada de servicios de terceros que, digámoslo claro, han construido imperios basados en el perfilado exhaustivo de nuestro comportamiento.

La primera sensación: esto no es lo último

Tengo que ser honesto. Al principio, la sensación es extraña. Vivaldi no tiene la penetración de mercado de Chrome, ni de lejos. Proton Mail no tiene todas las integraciones que ofrece Gmail. Qwant no tiene el refinamiento algorítmico de Google Search que ha construido sobre dos décadas (que se dice pronto) de datos de miles de millones de usuarios.

Pero aquí está lo que quiero resaltar: para lo que yo necesito hacer con mis proyectos personales, no necesito nada de eso.

Lo que sí que tengo es un entorno de trabajo fluido, sin distracciones y sin notificaciones permanentes diseñadas para capturar mi atención. Han desaparecido las sugerencias algorítmicas que me desvían de lo que quiero hacer. Las herramientas están de mi lado, no al servicio de un modelo de negocio publicitario.

Lo que funciona (sorprendentemente bien)

En mis proyectos personales trabajo principalmente pensando, escribiendo para mi blog, preparando contenido para LinkedIn, leyendo, investigando temas que me interesan profesionalmente pero que exploro por mi cuenta. Necesito correo electrónico robusto para mi comunicación personal, gestión de ficheros para mis propios documentos, navegación web ligera, y de vez en cuando compartir algún material con personas concretas.

Vivaldi me ofrece una gestión de pestañas superior a cualquier navegador que haya usado. Es verdad que las versiones entre dispositivos tienen que mejorar, pero me sirve. Las notas integradas, los grupos de pestañas, la barra lateral… Es un navegador pensado para gente que trabaja en serio con la web, no para usuarios pasivos de contenido. Para mi uso personal, es más que suficiente.

Proton (Mail, Drive, Calendar, VPN) me ha demostrado ser completamente funcional en mi día a día personal. La VPN hace años que la utilizo. El cifrado end-to-end es transparente para mí como usuario, la sincronización entre dispositivos es perfecta, y la interfaz es limpia y simplemente funciona. Hay algunas integraciones que no funcionan automáticamente, pero eso es precisamente porque Proton no permite el escaneo de contenido que esas integraciones requieren. Así que es un trade-off consciente que, para mis proyectos personales, estoy dispuesto a asumir.

Qwant como buscador ha sido la sorpresa en mi uso personal. No es Google, es cierto. Pero para mis búsquedas sobre UX, estrategia digital, tecnología, o cualquier tema que investigo para mi blog o mi reflexión personal, los resultados son perfectamente válidos. Y si alguna vez necesito refinar una búsqueda específica, puedo hacerlo sin que esa búsqueda alimente un perfil publicitario perpetuo.

Los datos hablan

En abril de 2024, Reuters publicó algo que es muy significativo: tras la entrada en vigor de la Digital Markets Act en marzo de ese año, varios navegadores alternativos experimentaron picos notables en su base de usuarios europea. Aloha Browser reportó un aumento del 250% en usuarios de la UE durante marzo. Vivaldi, Ecosia y Brave también confirmaron crecimientos tras esa nueva regulación.

Son crecimientos pequeños, eso es verdad. Todos estos navegadores estaban en la categoría “Otros” en las estadísticas de mercado, con una participación conjunta inferior al 2%. Pero el movimiento es real y medible, Y en este punto conviene hacer referencia a la guerra de los navegadores de principios de los 2000. Porcentajes que parecían insignificantes se convirtieron en actores dominantes del mercado.

Proton ha pasado de casi 70 millones de usuarios en 2022 a más de 100 millones. Lo ha hecho sin vender un solo dato personal, basando su modelo de negocio en suscripciones de pago. Es decir, ha demostrado que hay mercado suficiente para servicios que respetan la privacidad.

¿Quiere decir esto que la tecnología europea va a destronar a los gigantes estadounidenses? Probablemente no, y menos en el corto y medio plazo. Pero sí demuestra algo importante: hay demanda real, creciente y medible para alternativas que respeten la privacidad del usuario.

Más allá de lo ideológico

Sí que es cierto que hay un componente de principios en esta decisión personal. No me siento demasiado cómodo con el hecho de contribuir a modelos de negocio basados en la vigilancia. No me parece razonable que mis conversaciones privadas, mis búsquedas sobre temas que me interesan, mis documentos, alimenten algoritmos que luego determinan qué veo, qué pienso y qué compro. Por no hablar de otras derivadas vinculadas con comportamiento en la vida offline.

Pero hay también quiero poner encima de la mesa que hay una ganancia directa y práctica en mi experiencia personal: navego más rápido. Sin rastreadores, sin scripts de publicidad, sin peticiones permanentes a servidores de terceros, las páginas cargan notablemente más rápido. Es una diferencia muy simple, pero que se nota en el día a día.

Y también hay otra ganancia, que quizá es menos tangible pero que es igual de real: tranquilidad. Sé que mis datos personales están cifrados. Sé que mis búsquedas privadas no construyen un perfil. Sé que las empresas a las que pago con mi dinero tienen incentivos alineados con la confianza, la seguridad y la privacidad.

La conclusión (provisional)

Una semana no es ni de lejos suficiente para declarar victoria definitiva en este experimento personal. Seguramente me encontraré con límites, con situaciones donde las herramientas europeas no cubran alguna necesidad específica de mis proyectos personales. Pero hasta ahora, la experiencia ha sido positiva: la tecnología europea es absolutamente competitiva para usuarios profesionales que la usan en su ámbito personal.

No hablo de usuarios básicos que solo revisan email y redes sociales. Hablo de profesionales que, en su tiempo personal, escriben, investigan, reflexionan, comparten conocimiento y gestionan sus propios proyectos.

Y funciona para eso. Funciona en mi portátil personal, en mi tablet, en mi móvil. Funciona para mi comunicación personal, para gestión de mis propios ficheros, para mi investigación y para mi escritura.

Esto no cambia nada en Torresburriel Estudio, donde seguimos usando las herramientas que el equipo tiene a su disposición. Pero en mi ámbito personal, la pregunta no es si la tecnología europea puede competir. La pregunta es por qué he tardado tanto en darle una oportunidad así.

Publicado por

torresburriel

Llevo más de 20 años trabajando en diseño digital e investigación con usuarios. Soy CEO de Torresburriel Estudio, miembro español de UXalliance, presidente de UXPA Spain y autor de tres libros sobre diseño digital.

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